(NOTA DE ENCICLOPEDIA)
Dioses y diosas
Los griegos
creían que todos los dioses descendían de Gaia (la tierra) y de Urano (el
cielo). Pensaban que los dioses eran, probablemente, muy parecidos a los
humanos: se enamoraban unos de otros, se casaban, disputaban, tenían hijos,
ejecutaban música y, en otros muchos aspectos, reflejaban características
humanas (o los humanos reflejaban las suyas).
Todos los dioses
tenían sus propias esferas de influencia. Deméter y Perséfone eran responsables
del crecimiento del grano, Artemisa era la diosa de la caza, Apolo podía
producir el futuro y Afrodita era la diosa del amor.
Muchos de los
dioses famosos tenían templos y santuarios dedicados, y se prodigaban en ellos
el dinero y la habilidad artística. La religión jugaba un gran papel en la vida
de la gente corriente. Ciertamente, la mayoría de los hermosos edificios que
aún perduran son templos. Los fieles creían que los dioses los tratarían bien y
satisfarían sus necesidades si les ofrecían los frutos de la cosecha y
sacrificios de animales.
Festivales y
oráculos
La religión era
una parte importante de la vida griega. Los griegos creían que podían hacer
trato con los dioses. Les ofrecían oro, plata y sacrificios de animales.
También organizaban festivales y juegos en su honor. A cambio, confiaban en que
los dioses los protegieran de las enfermedades, cuidaran sus cosechas y les
concedieran otros favores.
La comunicación
con los dioses tenía un lugar habitual en el calendario, la mayoría de los
festivales se celebraban una vez al año o, a veces, cada cuatro años.
A los dioses se
los adoraba en santuarios. Uno de los más importantes de Grecia era el de Apolo
en Delfos. A Apolo se lo asociaba con la luz y las curaciones, pero si se
enfadaba, sus flechas podían causar la peste. Era famoso como dios de las
profecías y en Delfos respondía preguntas sobre el futuro. Su sacerdotisa
actuaba como portavoz del dios y hacía oscuros augurios que podían
interpretarse de diferentes maneras. El oráculo (como se denominaba a estos
pronósticos) duró hasta la era cristiana.
FUENTE: LA
ANTIGUA GRECIA. BIBLIOTECA VISUAL ALTEA. SANTILLANA. MADRID, 1993



