domingo, 15 de noviembre de 2020

Dioses griegos

(NOTA DE ENCICLOPEDIA)


Dioses y diosas

Los griegos creían que todos los dioses descendían de Gaia (la tierra) y de Urano (el cielo). Pensaban que los dioses eran, probablemente, muy parecidos a los humanos: se enamoraban unos de otros, se casaban, disputaban, tenían hijos, ejecutaban música y, en otros muchos aspectos, reflejaban características humanas (o los humanos reflejaban las suyas).

Todos los dioses tenían sus propias esferas de influencia. Deméter y Perséfone eran responsables del crecimiento del grano, Artemisa era la diosa de la caza, Apolo podía producir el futuro y Afrodita era la diosa del amor.

Muchos de los dioses famosos tenían templos y santuarios dedicados, y se prodigaban en ellos el dinero y la habilidad artística. La religión jugaba un gran papel en la vida de la gente corriente. Ciertamente, la mayoría de los hermosos edificios que aún perduran son templos. Los fieles creían que los dioses los tratarían bien y satisfarían sus necesidades si les ofrecían los frutos de la cosecha y sacrificios de animales.

Festivales y oráculos

La religión era una parte importante de la vida griega. Los griegos creían que podían hacer trato con los dioses. Les ofrecían oro, plata y sacrificios de animales. También organizaban festivales y juegos en su honor. A cambio, confiaban en que los dioses los protegieran de las enfermedades, cuidaran sus cosechas y les concedieran otros favores.

La comunicación con los dioses tenía un lugar habitual en el calendario, la mayoría de los festivales se celebraban una vez al año o, a veces, cada cuatro años.

A los dioses se los adoraba en santuarios. Uno de los más importantes de Grecia era el de Apolo en Delfos. A Apolo se lo asociaba con la luz y las curaciones, pero si se enfadaba, sus flechas podían causar la peste. Era famoso como dios de las profecías y en Delfos respondía preguntas sobre el futuro. Su sacerdotisa actuaba como portavoz del dios y hacía oscuros augurios que podían interpretarse de diferentes maneras. El oráculo (como se denominaba a estos pronósticos) duró hasta la era cristiana.

FUENTE: LA ANTIGUA GRECIA. BIBLIOTECA VISUAL ALTEA. SANTILLANA. MADRID, 1993

Las fábulas (con actividades)

 

Desde la antigüedad, las personas usaban la literatura para transmitir enseñanzas acerca de las normas de convivencia y valores, como la solidaridad, el respeto, el compañerismo y la honestidad, entre otros. Estos textos que educan y recrean a la vez son: LAS FÁBULAS, APÓLOGOS, EJEMPLOS Y PARÁBOLAS. Muchos de ellos perduraron a través del tiempo y fueron transmitiéndose de generación en generación. 

LAS FÁBULAS: son relatos o narraciones breves protagonizadas por animales que actúan como seres humanos y presentan sus mismas virtudes y defectos.  Tienen una finalidad didáctica, es decir, que siempre dejan una enseñanza. Esa enseñanza o reflexión se llama MORALEJA. La mayoría de las veces está EXPLÍCITA, dicho en otras palabras, se expresa en una oración final del texto. En otros casos, se presenta de forma IMPLÍCITA, o sea que el lector debe construirla a partir de la historia narrada.

Lengua y Literatura Prácticas del Lenguaje 1 Ed. Kapeluz Norma 


a)       ¿Qué interpretas de este dibujo? Describe lo que ves.

b)      ¿Conoces esta historia? Cuenta con tus palabras lo que sabes de ella. Puedes preguntarle a tus padres o hermanos si la conocen.

c)       ¿Cómo son los personajes?

Resolución de Joel Figueroa 1°C:

a) La liebre está descansando, mientras la tortuga sigue a paso lento sin descansar.

b) Sí, la conozco. Se trata de una carrera donde la tortuga gana por ser constante. En cambio, la liebre, por ser presumida y engreída, pierde. Porque, en medio de la carrera se pone a descansar y se duerme.

Actividades con resoluciones de alumnos: "Los sueños del sapo"

Actividades propuestas: 

1.   Busca en el diccionario los términos desconocidos.

2.   ¿De qué tipo de texto se trata? Explica por qué.

3.   Realiza una síntesis de las acciones narradas en no más de seis oraciones breves.

4.   ¿Por qué crees que el sapo tenía esos sueños?

5.   ¿Por qué el auditorio del sapo seria cada vez mayor?

6.   ¿Qué desventajas tenía cada sueño según el sapo?

7.   Caracteriza por medio de tres adjetivos para cada uno a: el sapo, el auditorio de sapos.

8.   ¿Dónde vive el sapo? Transcribe las frases que te permitan determinar ese lugar.

9.   ¿Por qué el último sueño resulta maravilloso para el sapo?

10.        Explica con tus palabras el significado de las siguientes frases:

-“Todavía andaba el sol girando en la rueda del molino”

-“Eran siempre los mismos pañuelos en el puerto”

-“Descubrí que los barcos llevan a los que se quedan”

11.        Producción: a) Amplía el relato del sapo acerca de los tres últimos sueños que le desagradaron, detallando los motivos por los cuales no fue feliz en ellos.

b) Elabora una secuencia de viñetas donde se cuente la historia del sapo. Es decir, una historieta, donde combines dibujos y diálogos.

 


2) "Se trata de una fábula, 
porque el sapo habla, sueña, piensa...además da una moraleja"
Rocío Castillo 1°C

11)Producción escrita de 
Rocío Castillo 1° C:  

Versión original en negro y versión de Rocío en rojo:

Otra noche soñó que era viento. Y al día siguiente, dijo: -No me gustó ser viento.

Soñó que era luciérnaga, y dijo al día siguiente:

-No me gustó ser luciérnaga.

No le gustó ser luciérnaga, porque brillaba como el sol de noche.

Después soñó que era nube, y dijo:

-No me gustó ser nube.

No le gustó ser nube, porque cuando oscurecía tenía que desaparecer, todas las nubes se iban.

Una mañana los sapos lo vieron muy feliz a la orilla del agua.

-¿Por qué estás tan contento?- le preguntaron.

Y el sapo respondió:

-Anoche tuve un sueño maravilloso. Soñé que era sapo. 


9) Le resultó maravilloso, porque entendió que si uno es uno mismo, es decir, es fiel a sí mismo, es feliz. 

Rocío Castillo 1°C


sábado, 14 de noviembre de 2020

Los sueños del sapo (Javier Villafañe)

 


Una tarde un sapo dijo:

-Esta noche voy a soñar que soy árbol.

Y dando saltos, llegó a la puerta de su cueva. Era feliz; iba a ser árbol esa noche.

Todavía andaba el sol girando en la rueda del molino. Estuvo un largo rato mirando el cielo.

Después bajó a la cueva; cerró los ojos, y se quedó dormido.

Esa noche el sapo soñó que era árbol.

A la mañana siguiente contó su sueño. Más de cien sapos lo escuchaban.

-Anoche fui árbol- dijo- ; un álamo. Estaba cerca de unos paraísos. Tenía nidos. Tenía raíces hondas y muchos brazos como alas; pero no podía volar. Era un tronco delgado y alto que subía. Creí que caminaba, pero era el otoño llevándome las hojas. Creí que lloraba, pero era la lluvia. Siempre estaba en el mismo sitio, subiendo, con las raíces sedientas y profundas. No me gustó ser árbol.

El sapo se fue; llegó a la huerta y se quedó descansando debajo de una hoja de acelga.

Esa tarde el sapo dijo:

-Esta noche voy a soñar que soy río.

Al día siguiente contó su sueño. Más de doscientos sapos formaron rueda para oírlo.

-Fui río anoche- dijo-. A ambos lados, lejos, tenía las riberas. No podía escucharme. Iba llevando troncos. Los llevaba y los traía. Eran siempre los mismos pañuelos en el puerto. La misma prisa por partir, la misma prisa por llegar. Descubrí que los barcos llevan a los que se quedan. Descubrí también que el río es agua que está quieta; es la espuma la que anda, y que el río está siempre callado, es un largo silencio que busca las orillas, la tierra para descansar. Su música cabe en las manos de un niño; sube y baja por las espirales de un caracol. Fue una lástima. No vi una sola sirena; siempre vi peces; nada más que peces. No me gustó ser río.

Y el sapo se fue. Volvió a la huerta y descansó entre cuatro palitos que señalaban los límites del perejil.

Esa tarde el sapo dijo:

-Esta noche voy a soñar que soy caballo.

Y al día siguiente contó su sueño. Más de trescientos sapos lo escucharon. Algunos vinieron desde muy lejos para oírlo.

-Fui caballo anoche – dijo-. Un hermoso caballo. Tenía riendas. Iba llevando a un hombre que huía. Iba por un camino largo. Crucé un puente, un pantano; toda la pampa bajo el látigo. Oía latir el corazón del hombre que me castigaba. Bebí en un arroyo. Vi mis ojos de caballo en el agua. Me ataron a un poste. Después vi una estrella grande en el cielo; después el sol; después un pájaro se posó sobre mi lomo. No me gustó ser caballo.

Otra noche soñó que era viento. Y al día siguiente, dijo: -No me gustó ser viento.

Soñó que era luciérnaga, y dijo al día siguiente:

-No me gustó ser luciérnaga.

Después soñó que era nube, y dijo:

-No me gustó ser nube.

Una mañana los sapos lo vieron muy feliz a la orilla del agua.

-¿Por qué estás tan contento?- le preguntaron.

Y el sapo respondió:

-Anoche tuve un sueño maravilloso. Soñé que era sapo. 

 

Javier Villafañe (argentino)


 


Baaras

 

Es la planta que huye. Parece pertenecer al género vegetal, pero en cuanto se intenta arrancarla de su sitio, se desplaza como un pequeño animal asustado.


 

El gigante de las mareas

  

Es un gigante de piedra que empuja las aguas del mar dos veces al día, cada seis horas. Las empuja de tal manera que produce una gigantesca y amenazadora onda sobre la extensa playa que ha quedado por el retiro de las aguas. Las empuja con desesperación, porque busca a la ondina que ama desde hace muchos años y que ha perdido un día entre la espuma. Cuando se cansa de empujar, las aguas se alivian, se reacomodan y vuelven a moverse acompasadamente a un lado y a otro. Y el gigante se tira, rendido, en la orilla, adoptando el aspecto de una montaña, a dormir una de sus siestas de seis horas, entre los vuelos de las atrevidas gaviotas y las caricias de las algas de colores. No se sabe si algún día el gigante encontrará a su enamorada, y las aguas del mar siguen subiendo y bajando, impulsadas por sus palmas enormes y bondadosas.

 

Astomi

 

Se trata de un pueblo de seres sin boca, que viven del aire y de los bellos olores que alcanzan a respirar. Se asemejan a burbujas atravesadas por la luz del sol. Son vulnerables a las gotas de lluvia, que los traspasan si los tocan, y se desgarran cuando las orquestas desafinan. Estas extrañas y redondas criaturas se vuelven completamente ciegas por las noches, en las que se dedican a flotar, livianas como sueños.

 

Dioses griegos

(NOTA DE ENCICLOPEDIA) Dioses y diosas Los griegos creían que todos los dioses descendían de Gaia (la tierra) y de Urano (el cielo). Pen...